¿Son realmente tuyas tus emociones o te las enseñaron?

¿Alguna vez has sentido ganas de llorar… pero alguien te dijo “no llores, sé fuerte”? O al revés: ¿te has reído en un momento “inadecuado” y te miraron raro? Estos ejemplos muestran que nuestras emociones no son solo biología: también son cultura, sociedad y aprendizaje.

Emociones: más que biología

Claro que la tristeza, la alegría o la ira tienen una base biológica. Pero piensa en esto: en Japón es común sonreír para disimular la incomodidad, mientras que en muchos países occidentales sonreír sin motivo puede parecer extraño. Lo mismo pasa con el llanto: en algunas culturas es normal llorar en público, mientras que en otras se considera una debilidad.

La biología nos da la emoción, pero la sociedad nos enseña el manual de uso.

Normas sociales y actuación emocional

El sociólogo Erving Goffman decía que en la vida todos actuamos como en una obra de teatro. Piensa en una entrevista de trabajo: probablemente no mostrarías tu enojo aunque lo sintieras, y forzarías una sonrisa aunque estés nervioso. Eso es “actuar” según lo que la situación exige.

Hasta en lo cotidiano lo hacemos: alguien te cuenta un chiste malo y ríes por compromiso, no porque realmente te haya hecho gracia. Eso también es cultura moldeando tu emoción.

Cuando la cultura cambia la emoción

La antropóloga Catherine Lutz descubrió en sus estudios que algunas culturas tienen palabras para emociones que ni siquiera existen en otros idiomas. Por ejemplo, en ciertas islas del Pacífico existe un término para describir la tristeza de echar de menos un lugar, algo que en español solo podemos explicar con frases.

Esto demuestra que incluso la manera en que nombramos lo que sentimos depende de dónde vivimos.

Lo que esto significa para ti

Tus emociones no son solo tuyas. En gran parte son el reflejo de las reglas invisibles que aprendiste desde pequeño. Saberlo te permite comprender por qué reaccionas como reaccionas y también ser más empático con personas de otras culturas: lo que para ti es obvio, para otro puede ser raro… y viceversa.

Reflexión final

La próxima vez que sonrías sin ganas, te contengas para no llorar o te rías cuando no deberías, recuerda: puede que no seas “tú”, sino tu sociedad actuando dentro de ti.

Si quieres descubrir más ejemplos sorprendentes de cómo la cultura moldea tus emociones, en nuestro canal PsyLife tienes un video dedicado a este tema, explicado con imágenes e historias que lo hacen aún más claro.

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