Qué es el experimento del marshmallow
¿Aceptar una pequeña recompensa ahora o esperar por una mayor después? Esa simple elección, planteada en un experimento con niños y un marshmallow, se convirtió en uno de los estudios más famosos de la psicología. El experimento del marshmallow, realizado en los años 60 por el psicólogo Walter Mischel en la Universidad de Stanford, buscaba medir la capacidad de autocontrol en la infancia… y terminó dando pistas sobre la vida adulta.
En qué consistía el experimento del marshmallow
La dinámica era sencilla: a un niño se le ofrecía un marshmallow. Podía comérselo de inmediato o esperar 15 minutos. Si resistía la tentación, recibiría un segundo marshmallow como premio.
Parece un simple juego de paciencia, pero detrás había una gran pregunta: ¿puede la capacidad de esperar influir en el éxito futuro?
Los resultados originales y su impacto
Mischel y su equipo siguieron a esos niños durante años. Lo que encontraron sorprendió al mundo: aquellos que habían esperado para recibir la segunda golosina tendían, de adultos, a tener mejores calificaciones, mayor éxito académico y profesional, e incluso mejor salud.
La conclusión inicial fue clara: el autocontrol en la infancia predice logros en la vida adulta.
Críticas y nuevas interpretaciones
Décadas después, otros estudios revisaron los resultados. Al replicar el experimento, se descubrió que la capacidad de esperar no dependía solo de la fuerza de voluntad, sino también de factores sociales y económicos.
Un niño de un entorno seguro podía confiar en que recibiría la recompensa después. Pero para un niño criado en la incertidumbre, comer el marshmallow al instante era la opción más lógica.
Esto cambió la lectura: el experimento no solo mide autocontrol, también refleja la confianza en el entorno y las experiencias previas del niño.
El dilema entre gratificación inmediata y recompensa futura
El test del marshmallow sigue vigente porque toca un dilema universal:
- ¿Invertimos a largo plazo o buscamos gratificación inmediata?
- ¿Ahorramos o gastamos?
- ¿Estudiamos ahora para disfrutar después o preferimos el placer del momento?
Todos, en mayor o menor medida, vivimos este conflicto entre placer inmediato y recompensa futura.
Cómo aplicar el experimento del marshmallow en tu vida
No se trata de culparte si te comes el “marshmallow” hoy. Lo importante es reconocer qué factores influyen en tus decisiones y entrenar tu autocontrol:
- Diseña tu entorno: si quieres dejar de comer azúcar, no llenes la despensa de dulces.
- Divide tus metas: espera recompensas pequeñas a corto plazo en lugar de una grande y lejana.
- Entrena la paciencia: la gratificación diferida es un músculo que puede fortalecerse con práctica.
Reflexión final
El experimento del marshmallow nos recuerda que no siempre somos víctimas de la tentación: podemos aprender a gestionar nuestros impulsos y construir confianza en nuestro entorno. Al final, la verdadera pregunta no es si esperarías por el segundo marshmallow, sino qué decisiones tomas cada día para acercarte al futuro que deseas.
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