El experimento de Stanford: cuando el poder transforma a las personas

Un experimento que se salió de control

¿Qué harías si te dieran poder absoluto sobre otra persona?

Esta fue la pregunta que llevó al psicólogo Philip Zimbardo a diseñar, en 1971, uno de los estudios más famosos —y polémicos— de la historia: el experimento de la prisión de Stanford.

Lo que comenzó como un simple juego de roles terminó convirtiéndose en una pesadilla real, en la que estudiantes comunes se transformaron en carceleros abusivos y prisioneros sometidos… en tan solo unos días.

Cómo empezó todo

Zimbardo reclutó a 24 estudiantes voluntarios, todos hombres, sin antecedentes delictivos ni problemas psicológicos. Se dividieron al azar en dos grupos:

  • Carceleros: recibieron uniformes, gafas de espejo y porras de goma.
  • Prisioneros: fueron arrestados por sorpresa en sus casas, fichados en comisaría y trasladados a una prisión ficticia en el sótano de la Universidad de Stanford.

La idea era observar cómo los roles sociales influyen en la conducta. Se esperaba que el experimento durara dos semanas… pero apenas resistió seis días.

Cuando los roles se apoderan de la mente

Lo sorprendente fue la rapidez con la que los estudiantes asumieron sus papeles:

  • Los carceleros comenzaron a mostrar conductas autoritarias, humillando y castigando a los prisioneros.
  • Los prisioneros se volvieron pasivos, deprimidos y sumisos, llegando incluso a sufrir crisis emocionales.

Un estudiante abandonó el experimento en menos de 36 horas, después de un colapso nervioso.

Una intervención inesperada

Fue la psicóloga Christina Maslach, colega y pareja de Zimbardo, quien visitó la prisión ficticia y se horrorizó al ver el nivel de sufrimiento. Gracias a su intervención, Zimbardo decidió cancelar el experimento al sexto día.

Este giro mostró algo revelador: a veces necesitamos una mirada externa para darnos cuenta de hasta qué punto el contexto puede distorsionar nuestra percepción y ética.

Lo que nos enseña sobre poder y obediencia

El experimento de Stanford dejó una lección incómoda:

  • El poder absoluto y la falta de límites pueden transformar a personas comunes en abusadores.
  • Los roles sociales influyen más de lo que creemos en nuestra conducta.
  • La obediencia ciega y la sumisión pueden surgir incluso sin violencia física, solo con presión psicológica.

Este estudio se convirtió en un referente para entender fenómenos como el abuso en cárceles, los sistemas autoritarios o incluso la dinámica de poder en entornos laborales y escolares.

Críticas y dilemas éticos

Al igual que el experimento de Milgram, el de Stanford recibió fuertes críticas:

  • Se cuestiona la falta de ética por el sufrimiento real de los participantes.
  • Algunos investigadores sostienen que Zimbardo pudo haber exagerado o influido en la conducta de los carceleros.
  • Hoy, un experimento así sería imposible de aprobar en cualquier comité científico.

Aun así, sigue siendo un símbolo del poder que tienen los contextos sociales para moldear —y a veces corromper— la conducta humana.

Reflexión final

El experimento de la prisión de Stanford no nos habla solo del pasado, sino del presente. Nos recuerda que la línea entre el bien y el mal no separa a “personas buenas” de “personas malas”, sino que atraviesa dentro de todos nosotros.

La pregunta es: ¿qué harías tú si te dieran poder absoluto?

👉 Si quieres ver un análisis visual y claro de este experimento y sus consecuencias, te invito a mirar el video completo en nuestro canal de YouTube, PsyLife.

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